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Investigación: ¿Odiar a gays, es odiarse a sí mismo?

9 April, 2012

Comic por Ruben Bolling

No siempre he sido seguidor al 100% de la teoría de que una gran parte de los bullies o políticos anti-gay representan individuos incómodos con sus propias preferencias o pensamientos reprimidos. Después de todo, el odio y miedo hacia lo diferente u opuesto a la ideología de uno es real para miles, ajeno al sentimiento de proyectarse en los demás.

Pero, un nuevo estudio por parte dela Universidad de Rochester en Inglaterra, y la Universidad de California en Santa Bárbara, le da peso a este argumento, por lo menos en el caso de algunas personas:

“Individuos que se identifican como heterosexuales pero en exámenes psicológicos demuestran una fuerte atracción hacia el mismo sexo, pueden sentirse amenazados por gays y lesbianas debido a que los homosexuales les recuerda a tendencias similares dentro de ellas,” explica Netta Weinstein, una profesora en la Universidad de Essex y la autora principal del estudio.

“En muchos casos, estas son personas que se encuentran en conflicto consigo mismas y proyectan este  conflicto hacia fuera,” agrega el co-autor Richard Ryan, profesor de psicología en la Universidad de Rochester, quien ayudó dirigir la investigación.

Tampoco me gusta mucho esta idea, porque se me hace como una solución demasiada fácil o defensa débil contra la homofobia. Pero a la vez, ¿por qué no? Definitivamente puedo yo personalmente atestiguar que ciertos sentimientos de odio interno se convirtieron en odio externo cuando era adolescente, y muchos sabemos que existe el resentimiento a la felicidad de los demás…

Otro importantísimo detalle del estudio, llevado primordialmente a cabo entre estudiantes universitarios:

 A través de todos los estudios, los participantes que recibían mayor apoyo y aceptación de sus padres, resultaban estar más en sincronía con su orientación sexual implícita, mientras que participantes que provenían de hogares autoritarios demostraron la mayor discrepancia entre su atracción implícita y explícita.

La homosexualidad no se pega, pero la intolerancia sí, aparentemente. El resto de los detalles del estudio están aquí, y la nota es vía Andrew Sullivan. 

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