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“I’m not bound to win, but I’m bound to be true”

21 March, 2010

Eso es lo que más se está destacando del discurso de Obama hoy enfrente de toda la delegación demócrata de la Cámara de los Representantes , en lo que fue una de sus más emotivas y potentes súplicas para pasar su reforma sanitaria. Citó a Abraham Lincoln en esa frase.

Fue excelente, sin tanta retórica superficial, sin exageraciones dramáticas, pero emotivamente exponiendo las razones por la que debe de pasar la reforma, y recordándoles a los demócratas el porque en efecto SON Demócratas y no Republicanos.

Para los que no saben, yo soy uno de los más arduos seguidores de Obama, aunque es sólo una parte de mi pasión en general por la política gringa y todavía más ampliamente por la política en sí. Mi hermano (siempre listo para ser mi consciencia, aunque sea un cabrón) me dijo “un día de estos te va a decepcionar, no es bueno que heroíses (sic)  a alguien”. Sí me dejó pensando, pero sólo por un microsegundo, porque la verdad es que, no es uno de mis héroes por ser perfecto, sino todo lo contrario. Desde que publicó su primer autobiografía, Dreams from my Father , Barack Obama ha demostrado que no pretende ser alguien que no es. Admitió desde 1995 cuando publicó su libro (y antes de que fuera un servidor público) de que había consumido tanto marijuana como cocaína, haber crecido en un hogar sin padre, madre soltera y de haber estado en busca de una identidad concreta, algo que es difícil para alguien de raza mixta en un país como Estados Unidos, que necesita saber exactamente cómo te identificas a ti.

También, esto es una clave del éxito de Obama, como lo dice Gail Collins:

He came into office on the wave of hope so enormous there was no way he was not going to disappoint. He broke promises…

But the core qualities that got him elected were his coolness under pressure and the sense that he would never stop fighting for change. No matter what you think of it, this health care bill is one heck of a change. And no matter what you think of the White House strategy, Obama has been incredibly tenacious in pushing for it.

He stuck to his guns. Speech after speech, phone call after phone call, sit-down with one frightened or greedy or confused legislator after another, he kept on the case. “Do not quit. Do not give up,” he told yet another rally on Friday. “We are going to get this done.”

Y eso es lo que lo ha hecho tan popular para muchos, aunque otros lo vean como un héroe. Su honestidad sobre lo bueno que sale de la imperfección, de la perseverancia, humildad y claro, la famosa esperanza. Es un realista, tanto que muchas veces sus propia base liberal no lo aguanta de lo “moderado” que es. Chistoso, pues la derecha (que cada ve se hace más ultra) lo acusa de socialista, musulmán, comunista, nazi, fascista y negro radical.

¿Y los medios? Siempre sólo buscando el deporte en la política, con pocos de los verdaderos periodistas que buscan la verdad, no la mitológica objetividad. Gracias a Dios por los blogs y los nuevos medios.

Pero bueno. Otra vez, todos (en especial los republicanos), subestimaron y apostaron contra Obama, para sólo estar a un día de que se apruebe una de las reformas de salud más significantes en la historia de EUA e impulsada por Obama, dándole un enorme capital político para el resto del año y abriendo el paso para más reformas, como la de inmigración, financiera y ambiental.

Bueno, aquí les dejo el discurso de hoy:

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